viernes, diciembre 01, 2006

Con 25 en el bolsillo derecho

Soliloquio de sonidos internos

Desearía tomar cada palabra de la voz baja que habita tras los ojos y formar una bola gigante de letras para masacrar a aquellos que auguran huracanes en el futuro de mis (...). La bola será compacta al centro y espumosa en la superficie. La tomarán quienes se ahoguen en si mismos y le agregarán dosis de amoniaco para evitar la fermentación. Dolores, alegrías y dudas compondrán la masa del esférico.
Desdichado el prejuicioso que desee tocarla porque su pecado lo absorverá junto a su retina y tímpano. Ciego y sordo deamb
ulará hasta que yo logre mi cometido.

Al fin por fuera del horrendo charco

Terminé por fin materias de la U. Solo queda la duda del trabajo de Grado. Sé que la propuesta para salir de la Academia es tan solo un trabajo más que se hace en la vida, pero también comprendo las implicaciones metafísicas que implica su elaboración. Estoy tentado por la cuerda floja de la tesis. ¿qué hacer? Por el momento, salir a pachanguear pero sin tripichin ni tropipop.
A continuación el volante de la fiesta para la que voy. Espero que valga la pena.








De nuevo un plon no me caería nada mal

1 comentario:

Lolita dijo...

Me encantan los trabajos de grado. Yo diría que estudias cinco años solo para tener al final la oportunidad de pronunciarte con conocimiento de causa. En las clases las cosas son en exceso dogmáticas porque estudias programas que otro escogió por tí, lees los autores que a otro le parecieron buenos y tu trabajo es medido por algun baboso (hay excepciones) con una escala de 1 a 5 que no te dice nada sobre lo que estuvo bien o mal... en cambio en tu trabajo de grado la cosa cambia, te das tu propio horario, escoges tu propio tema, lees a los que te da la gana y los criticas desde la perspectiva que te provoque. Adicionalmente te da la posibilidad de formarte tu propio criterio sobre un área específica lo cual hace mover los linderos del conocimiento y al menos la evaluación la hacen varios. Si cuentas con suerte puedes dar con un director inspirador, y hay experiencias en las que se han formado profundas y enriquecedoras relaciones intelectuales que llegan incluiso a crear escuelas enteras de pensamiento, en los más prestigiosos centros de estudio los paradigmas se rompen a partir de trabajos de grado. Eres tú solo, tú y tu criterio. Mucha suerte con eso, ambos la necesitaremos.