sábado, noviembre 20, 2010

¿Dónde queda el conocimiento en la información? ¿Donde queda la sabiduría en el conocimiento?

La memoria es selectiva en el sentido que no es solo cuestión de recordar, también es de olvidar.

En cada generación aparecen textos escritos, textos sonoros, gráficos o audiovisuales que se convierten en referencia de un momento culturalmente determinado. Un ejemplo claro es la trilogía del Señor de los anillos la cual estuvo por más de 30 años en reposo y ahora aparece para renovar, no solo las obras de Tolkien, sino todo el universo mediaval que esta historia evoca. Pero para que se renueven estos textos es necesario que se descifren bajo las nueva dinámicas de lectura, (efectos especiales, publicidad, adaptación de parlamento) y así van a cambiar su significado, se van enmarcando en un nuevo hábitad de signos. Los textos son seres vivos que reaccionan al contacto directo o indirecto con otros discursos adyacentes, apoyándose o rechazándose, reafirmándose o contradiciéndose. Por ejemplo, la lectura de la saga de Tolkien no hubiera sido igual si no estuviera circundado por la saga de Harry Potter. Pero ahora me pregunto: Sí el desciframiento de estos textos está programado por una industria cultural, ¿cuáles serían sus posibilidades para un crecimiento independiente a organizaciones que buscan el dominio de la información? ¿Dónde queda la autonomía de los relatos tradicionales, de los mitos urbanos o campesinos si todos estos se condicionan a una oferta de compra y venta?

Estamos en una era en la que se están llenando los campo vacíos de información. En el momento que estos campos empiecen a dinamizar los unos con los otros, vamos a tener una época en la cual la conciencia obtendrá el impacto que este tráfico de información incesante está reclamando. La sociedad está en modo receptivo. Somos pasivos ante los textos que se nos presentan. El entendimiento de estos textos acontecerá solo cuando sea necesario.


El holocausto pasó de moda.
La drogadicción pasó de moda.
El sida pasó de moda.
El satanismo pasó de moda.
El cancer es el que acapara la alfombra roja
hasta que otro ocupe su lugar.

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