lunes, noviembre 29, 2010

Sobre intertextualidad

Las utopías sociales ya no se construyen en el imaginario colectivo a través del discurso verbal. El lenguaje de las palabras perdió protagonismo en relación al visual. Un ejemplo que evidencia esta transición es la decreciente influencia de las noticias del periódico impreso en relación al poder de las noticias televisivas y su impacto en la opinión pública. Los mitos contemporáneos (terrorismo, éxito, globalización, crisis ecológica, belleza) son puestos en la escena mediática con narraciones plurilingüísticas, que, al abarcar varios niveles sensoriales, acuden a espectáculos sugestivos para captar la totalidad de la atención. La sociedad del espectáculo de Guy Debord

Dos anotaciones importantes:
A. Se entiende por texto una serie de códigos ubicados en un espacio y momento concreto que, al ser descifrados por un lector, adquirirá un sentido. Los códigos pueden ser de naturaleza visual o auditiva, gráfica o pictórica, abstracta o figurativa. La efectividad del texto como generador de sentido está condicionada "en parte" al conocimiento previo que tiene el lector del código a ser descifrado.
B. Intertextualidad se refiere a la relación dialéctica (diálogo) de los textos culturales, quiere decir, siendo que el discurso A es dividido en fragmentos A1, A2, AN, la intertextualidad describe la interacción presente entre estos fragmentos a la hora de ser descifrados por el lector.

Sintácticamente, la intertextualidad de la imagen es constituida por una estructura gramatical no lineal (y por lo tanto no histórica) que recurre a la fragmentación del discurso y la posterior ubicación de sus partes en diferentes medios para construir narrativas más ligeras, más dispersas y con mayor cobertura.

Para que el lector pueda encontrar sentido al mensaje transmitido por el texto- nivel semántico - y considerando que su aparición es fragmentaria y colocada en escena en tiempos y espacios diferentes, su lectura ya no pertenece a un evento definido sino que se dispersa en pequeñas dosis de información.

Entonces, la idea que hoy nos hacemos de un producto X, de un servicio X o de una narración X, no tiene nada que ver con su constitución matérica, sino con una serie de abstracciones episódicas que se van decantando y organizando en nuestra psique. Este orden de ideas no es determinado por el productor del mensaje sino que es una tarea que depende de las experiencias que el individuo ha tenido con las partes del mensaje. El discurso postmodernista es un rompecabezas en el que cada uno toma algunas fichas para construir su versión de los hechos. Será imposible, por tanto, ver la totalidad del mensaje.

2 comentarios:

jgastaiza dijo...

Una de las mejores cosas que he leído en mucho tiempo

jgastaiza dijo...

Una de las mejores cosas que he leído en mucho tiempo.