lunes, mayo 16, 2011

A VECES ESCRIBO CON MUCHA RABIA


Me encabrona la estupidez con la que describes la existencia de todo cuanto ves por la calle y lo consideras como única condición para juzgar al mundo del que te dices ser parte pero por el cual no haces ni pizca.




Me quedé sin palabras al verte desnuda bajo la lámpara. Te quería devorar totalmente, comerte pedazo a pedazo pero estabas ahí solo por el masaje. Quería restregarte mis huevas en tu panocha hasta hacerte lloriquear pero me dijiste que entre amigos te sentirías extraña. Extraña esta verga erecta que ni siquiera consentiste a la hora de mandarme a dormir. Tuve que fumarme un porro para ver si se me pasaba la arrechera y no fue así, por eso tuve que pajearme mientras dormías. ¿Te parece justo? Pues a mi no. Me encabroné de nuevo por aquella depravada manía de tener que aguantarme los polvos solo porque pensás que eso no se hace entre amigos. Entonces, como dicen los ibéricos, que te den, zorra malparida calienta huevos de mierda, que no te extrañe sí mañana me estoy follando a tu hermana o a tu prima o a tu mama porque a ellas si les parece correcto que les destrocen la cuca a punta de vergazos.


Y si no quiero sentirme culpable, y si pasar horas tras horas viendo series por internet después de haber dormido nueve horas seguidas sin cumplir ninguna de las obligaciones que el destino me pone en frente como pequeñas pruebas para saber si efectivamente merezco estar vivo o no. Pues me importa un culo que vos, ser extraño e inmenso que nos juzga día a día, tenga algún tipo de queja sobre mi. No me importa dejar que los días no me duren. ¿Duren? ¿Duren qué? Si mientras más rápido pase esta porquería de vida que me tocó, mucho mejor. No tengo porque dar alguna explicación ni a vos ni a mi familia ni a mis amigos ni mucho menos a esta sociedad que lo único que hace es pudrir el planeta en busca de tesoros que a nadie se le han perdido. ¿Entonces?. ¿Me caso con una modelo o me vuelvo famoso para que el esfuerzo de haberme traído al mundo valgan la pena? Pues no.

Se me están acabando las letras, lo que significa que este texto llegará a su fin en poco tiempo. La pluma está dejando de recibir la tinta negra que le administro en pequeñas gotas como si fuese alimento, dando como resultado toda esta sarta de chorradas que estoy escribiendo tanto para cumplir con este ejercicio de clase de dibujo como para, de una vez por todas, zafarme de esta mierda que me aprieta el pecho sin dejar que se ventile el cerebro, y tras de eso, aire que yo mismo contamino con humo de bareta que tanto bien me hace. Que deliciosa sensación es estar trabado y volando como si nada más importara excepto este mismo instante en el que me encuentro, justo como ahora en este salón, y, aunque no he fumado, se me estallan todas las drogas que le he metido a mi cabeza, pulmones, corazón, barriga, esófago, piernas, cadera, muslos, pies flacos, y sudorosos en estos tennis que tengo que cambiar y que no puedo porque estoy en la ruina, sin dinero. Quiero dinero y basta de maricadas.

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