martes, diciembre 05, 2006

Dos eventos

Número 1
Salgo de mi casa a las 12:00 media noche. Soy la antítesis de cenicienta. Me convierto en calabazo para caminar hacia el desenfreno. Prendo un cigarrillo y silvo algo de Zoés. Arribo al lugar donde me estaban esperando. Escucho a alguien dirigirseme como el alma de la fiesta. Yo preferiría se el cuerpo.
Congregados los agregados; nos vamos a la casa verde. Subo a la terraza para después subir al cielo mientras suena una banda que adiciona mucha libertad al libertinaje. Leono aparece con su melena dorada para aterrar a las cebras con versos poperos.

metometometometometometometometometo
matomatomatomatomatomatomotomotomotomoto. Tchatz..

Por fin en la ciudad se despertó una ladilla. La pasé bien adentro.

Número 2
Salía de una fiesta y no pude creerlo cuando lo vi y aún sigo escéptico. La gente es muy desocupada para salir a chupar frio a las cuatro de la mañana sobre bicicleta, bus, buseta, colectivo, chiva, pié, carro, camioneta, elefante, perro, mendigo, moto; una caravana espantosamente ruidosa que no va a ningún lado. ALBORADA. Sucede cada primero de diciembre en Popayán.
Si no me equivoco (casi siempre lo hago) el origen de este ritual se transformó en un evento tosco y primitivo gracias a la mano de occidente. Provenía de un desfile campesino que se hacía con los bultos de mercancía antes del mercado, antes del alba; esto para agradecer a la virgen por un año prospero. Hoy es un boletazo con tantas motos que facilmente se podría confundir con el festival nacional del sicario. Solo RX 115 con acompañante y sin casco.

me tiraron harina! pirobos

1 comentario:

Lolita dijo...

El festival nacional del sicario es una expresión excelente. Hace rato estaba buscando un epíteto para el despliegue que describes y no había hallado uno más acertado.

Pesadumbre es una super palabra, quizá superada por angustia